El ejercicio activo mejora el tono muscular y aumenta la masa tanto la muscular como la ósea. Se consigue fuerza y mejora las funciones cardíacas y respiratorias.
El ejercicio pasivo también es necesario. Nos hace tomar conciencia de nuestro cuerpo, mejora la circulación y protege la actividad de las articulaciones.
Los progresos en el cuerpo, solo se consiguen con un trabajo constante y nunca con un sobreesfuerzo.
A veces es necesario trabajar los ejercicios lentamente para que la mente “localice” su situación y se relajen zonas que sin darnos cuenta, tensamos.- Muchos ejercicios de estiramientos, al realizarlos con rapidez, nos impiden llevar el estiramiento al límite correcto a parte de las lesiones que se puedan producir por la rapidez o brusquedad de la acción.
Los ejercicios de movilización se deben de incorporar a la vida diaria.
Los periodos largos de sedentarismo deben de evitarse con movilizaciones voluntarias. Nuestro cuerpo necesita moverse todos los días. Las articulaciones no podemos dejarlas que se oxiden, necesitamos estirarnos y mantener correctamente nuestra postura porque, de lo contrario, encogemos, perdemos altura y con ello el “aplaste” de vértebras y articulaciones que nos pueden causar lesiones y dolores musculares.






