A veces buscamos resultados sorprendentes con el ejercicio sin poner de nuestra parte algo tan importante como es la concentración en el propio cuerpo. Esta concentración es, en sí misma, un principio terapéutico que nos marca las pautas para evitar lesiones.
Concentrados en lo que hacemos, mejoramos y perfeccionamos nuestro movimiento y con ello disfrutamos.
La visualización de nuestro cuerpo en ejercicio, unida a la concentración, es un factor importante porque, al vivenciar las sensaciones, nos da calidad a lo que hacemos y mejora la coordinación psicomotriz.
Al tomar mayor conciencia del cuerpo eliminamos defectos posturales y esquemas nocivos.
Nuestros músculos eliminan tensiones innecesarias y los movimientos se vuelven más fáciles y naturales.
Con la concentración en el ejercicio conseguimos que, si hay un dolor, tenemos capacidad para comprender y ejecutar los ejercicios, eliminando o modificando su ejecución, adaptándolo a nuestras necesidades sin tener que eliminar todo el programa, cosa que nos perjudicaría enormemente, conduciéndonos al sedentarismo y a sus consecuencias.






