El ejercicio de los abdominales ha sido un tema muy debatido entre los especialistas en la materia. La falta de formación y experiencia en personas que trabajan en el mundo del deporte, intereses económicos con aparatos que nada tienen que ver con la salud, han contribuido a fomentar dicho mito.
Si conociéramos la función de los citados músculos y su biomecánica, nos daríamos cuenta de que muchos de los abdominales que son trabajados como “fuertes” y “eficaces” , son debidos a la tensión que se produce en el músculo "Psoas iliacoque" que pasa cerca de los abdominales inferiores. Cuando potenciamos el "psoas", podemos lesionar las vértebras lumbares e incluso las cervicales, debilitando, de este modo los abdominales profundos y el suelo pélvico.
Al trabajar los abdominales, incorporándonos hacia delante o, al sentarnos en el suelo desde una posición supina, la tensión lumbar hace aumentar la presión sobre los discos y sistemas facetarios vertebrales, provocando lesiones e invadiendo los nervios raquídeos.
Lo más eficaz sería corregir hábitos posturales incorrectos con ejercicios de tonificación, respiración y estiramientos. Para corregir la hiperlordosis lumbar hay que estabilizar la pelvis en retroversión.
No podemos ignorar la importancia que tiene la respiración para la zona lumbo-abdominal.






