Cuando se tienen una serie de obligaciones monetarias (hipoteca, letras, familia, etc…), quedarse en desempleo es un evento negativo que puede afectar a la salud mental y psicológica del desempleado y su familia. Para evitarlo, es necesario organizarse durante el tiempo que se está parado para no caer en dinámicas negativas como lamentarse continuamente (lo cual no ayuda a encontrar empleo) o encerrarse en casa (cuyo efecto más probable es sacar de quicio a toda la familia y a uno mismo). Desde El Rincón del Parado sugerimos tomar una serie de medidas que nos ayudarán a ello:
1) Tomar conciencia de la nueva situación. Hay que evaluar las dificultades con las que nos enfrentamos ahora, sin caer en dramatismos. Aunque es evidente que es una situación peor que la de estar trabajando y que tendremos que esforzarnos en salir de ella, no es nada recomendable generalizar y pensar que todo se va a ir al traste.
2) Experimentar los sentimientos negativos. En general, no es saludable guardarse todas las emociones negativas para no molestar a los que nos rodean. Y en particular, es muy positivo para los desempleados contar con el apoyo de sus allegados y que puedan expresar su rabia, impotencia o cabreo por quedarse sin empleo. Pero no debemos abusar de las quejas: tras expresarnos y desahogarnos, es necesario comenzar a poner soluciones (lo cual nos servirá como alivio a esos sentimientos negativos).
3) Realizar una planificación eficaz de ingresos y gastos. Se debe detallar al mes (o a la semana, cómo se prefiera) todos los gastos fijos que existen (desde letras y recibos, hasta una estimación aproximada de la gasolina gastada, comida comprada y otros imprevistos) y todos los ingresos que van a llegar (prestaciones, otros sueldos, etc…). Si las cuentas no salen, habrá que considerar el posponer proyectos que nos cuesten dinero, así como empezar a valorar las actividades de ocio gratis o baratas.
4) Desarrollar una agenda como jornada laboral. Es importante no perder las rutinas de actividad, para no volvernos perezosos y sentir que estamos actuando para mejorar nuestra situación. Dentro de estas rutinas podemos organizarnos la semana con una serie de horas de búsqueda de empleo, aprovecharemos para realizar actividades que teníamos pendientes cuando trabajábamos (por ejemplo, volver a tomar un contacto más frecuentes con amistades y conocidos), o dedicar un tiempo a cuidar nuestro cuerpo con hábitos saludables (deporte, relajación, etc…).
5) Conocer y comprender los síntomas negativos que pueden asaltarnos al estar desempleados. Entre ellos están el estrés y la ansiedad (si vemos como el tiempo desempleado se alarga), malestares físicos, sensación de soledad (al dejar de ver diariamente a compañeros de trabajo, clientes, proveedores…), tristeza y depresión (cuando comenzamos a creernos que no valemos, ni conseguiremos empleo) y pensamientos negativos (los cuales son inevitables, pero no debemos dejar que influyan en nuestro ánimo). Conociendo los riesgos psicológicos que pueden asaltarnos, seremos capaces de afrontarlos mejor.
Somos personas eficaces y útiles en tiempos difíciles, y que como todas las crisis, ésta pasará y vendrán tiempos mejores.









Comentarios
Mi ex lleva casi 2 años en paro y digo ex, porque tras más de un año en el que lo he intentado ayudar, para el sólo era el saco de boxeo en el que se desahogaba; ira, gritos, insultos, etc. Me veia como lo peor, se enfadaba por nada. No se si es un efecto de la depresión o algún transtorno más importante, pero ha sido totalmente irracional en su comportamiento. No lo pagueis con los que os quieren; apoyaros en ellos, hablar con ellos de como os sentiis. Intentando superarlo.
Mucho ánimo.
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