Es un error pensar que el único problema de perder el empleo es la disminución de ingresos. Aunque algunos trabajos (o sus condiciones laborales) se salen de la siguiente afirmación, en general podemos catalogar el trabajo como una fuente de bienestar psicológico y social.
En primer lugar, desarrollar un oficio nos da un valor social (“soy administrativa, soy carpintero, soy vendedor…”), el cual es reconocido por la sociedad desde la infancia (“¿Qué vas a ser de mayor?”). En muchas personas, esto ayuda a clarificar su identidad personal, y ayuda a la generación de expectativas de futuro: promoción laboral, adquisición de bienes, planteamiento familiar, etc…
Y en segundo lugar, el desarrollar un trabajo otorga una serie de propósitos que van más allá de los personales como, por ejemplo, los empresariales (la bonanza y expansión de la empresa en la que trabaja) o los sociales. La imposición de unas rutinas temporales, que nos obliga a relacionarnos y tomar contacto con personas ajenas a nuestra familia, nos permite crear nuevas amistades, conocer otras realidades y, en definitiva, crecer como personas inmersas en un sistema social.
Por tanto, la pérdida de empleo (aunque aún se posean ciertos ingresos) impide el desarrollo personal del desempleado. Es una fuente de malestar psicológico, y dependiendo de la persona que lo sufre, de la cantidad de apoyo que está a su alcance, y de sus propias expectativas, pueden desarrollarse otros problemas más severos como trastornos de ansiedad, dolencias físicas, problemas fisiológicos (como trastornos del sueño) y episodios depresivos, en algunos casos con ideas suicidas.
¿Cuál es la solución ante estos problemas psicológicos? El tratamiento con un profesional atajará los síntomas que se presentan. Sin embargo, debe incluirse en el tratamiento dos aspectos fundamentales: cambiar la percepción de autoestima de la persona (generando expectativas realistas y habilidades de resolución de problemas) y entrenarla en estrategias de búsqueda de empleo (entrenamiento en habilidades sociales, manejo de redes de contacto, uso de los recursos municipales, autocandidaturas y entrevistas). Si el psicólogo no es especialista en temas laborales, se aconseja buscar a un técnico laboral que pueda asesorar en este segundo aspecto.









Comentarios
Bueno, a todos os deseo animo!! unido a un envio de besos y abrazos. Hay que salir de esta como sea!! asi queeee......a seguir caminando y a disfrutar de ese camino mientras tanto!!
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