Había un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente extenuado bajo un sol implacable. Exhausto y sin poder dar un paso más, se echo a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó lo agradable que sería poder contar en esos momentos con una confortable cama.
Dio la casualidad de que aquel era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos, convirtiéndolos en realidad. Así es que, en ese preciso instante, apareció una mullida cama. El hombre se echo sobre ella y estaba disfrutando mucho mientras descansaba, cuando se imaginó lo placentero que resultaría que hubiese allí una joven que le propinase un gratificante masaje en los pies. Al punto apareció la joven y comenzó a masajear sus pies.
Bien descansado, el hombre sintió hambre y se figuró lo grato que sería poder disfrutar de una sabrosa comida. Ricos manjares aparecieron ante él y pudo saciar su hambre.
¡Qué a gusto se encontraba! Una buena cama, una encantadora mujer dándole un relajante masaje, exquisitos alimentos con los que haber podido saciar el hambre... ¿Qué más podía pedir? De repente le asaltó un pensamiento: "Mira que si viniera un tigre y me comiese". En ese momento surgió un tigre y lo devoró.
MORALEJA: Cuesta lo mismo pensar de forma positiva que de forma negativa, en nuestra mano está. ¿Por qué tendemos a pensar de forma negativa? La mente, al estar condicionada por la memoria, tiene miedo a que el sufrimiento se repita y eso provoca pensamientos dolorosos e inútiles, en lugar de saber apreciar y disfrutar de lo que se tiene en cada momento.









Comentarios
no pudieron hacerle un mejor final a ese cuento?
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