El entrevistador atiende a todo lo que decimos tanto de palabra como con nuestro cuerpo. A continuación os indicamos una serie de recomendaciones para trabajar vuestro lenguaje no verbal. Estos consejos no debéis memorizarlos para la entrevista, sino repasarlos y observar si podéis mejorar algún aspecto de los indicados para interiorizarlo.
1. Dar la mano con firmeza, pero sin exagerar. En general, es recomendable tratar al entrevistador como a un vecino cordial: no es un amigo de toda la vida, pero debemos evitar crear una distancia tensa con él. La naturalidad es clave en la primera impresión.
2. Procura no fumar durante la entrevista. En ocasiones, el entrevistador puede ofrecerte un cigarro durante el encuentro. Aunque fumemos, no debemos aceptarlo.
3. Procura colocarte a una distancia prudente de la mesa del entrevistador. No debemos echarnos sobre la mesa e invadir su espacio vital, pero tampoco alejarnos demasiado para crear distancia (puede parecer que le tememos).
4. Busca una postura cómoda, que te evite estar continuamente en movimiento. En caso contrario, el entrevistador estará más atento a nuestras peripecias sobre la silla que a lo que estamos diciendo.
5. Mantén contacto visual, mírale a los ojos. Este punto es muy importante. Las personas nos aseguramos que la comunicación está funcionando con la mirada, además de causar una impresión positiva: normalmente alguien que no te mira al hablar te está mintiendo o es una persona muy tímida. Tampoco hace falta estar mirándole fijamente durante toda la entrevista, podemos desviar en algunos momentos la mirada.
6. Procura no realizar movimientos repetitivos, los llamados tics. Aunque los entrevistadores saben que es un momento tenso para el candidato, los tics no dejan de ser un reflejo molesto e inadecuado. Si sabemos que los padecemos, podemos intentar canalizarlos hacia alguna parte de nuestro cuerpo que no sea visible ni ruidosa, como mover los dedos de los pies dentro de nuestros zapatos.
7. La sonrisa facilita la comunicación. Este es otro punto muy importante, pues nos sirve a dos niveles. Por un lado, el entrevistador quiere una persona sociable que sea capaz de integrarse en la empresa con un buen trato con los demás compañeros y clientes, y eso se evalúa mediante la sonrisa. Y por otro lado, somos personas, y las personas tendemos a ayudar y pensar mejor sobre aquellos que nos caen bien. Si sonreímos de manera natural, estamos afectando a las emociones del entrevistador y estamos dejando una impresión más positiva en su evaluación. No es cuestión de mostrar la sonrisa de oreja a oreja durante todo el encuentro, pero ser capaz de esbozar una sonrisa de manera espontánea va a ayudarnos con toda seguridad.
8. Las manos podemos utilizarlas (no de forma excesiva) como herramientas a la hora de ilustrar ideas o acciones difíciles de verbalizar. No se trata ni de gesticular de manera grandilocuente ni de estar quieto como una estatua: la naturalidad vuelve a mostrarse como una cualidad deseada.
Y la más importante de todas: escucha atentamente las preguntas de entrevistador. Si llegamos a la entrevista pensando que debemos sonreír, no movernos en la silla, no fumar, mirar a los ojos… es probable que, además de ser artificiales, estemos más atentos a nuestros pensamientos que a lo que nos dice el entrevistador. Y si tenemos que pedirle que nos repita la pregunta por no estar atendiéndole, sí que estamos arruinando nuestra oportunidad. Por ello, es importante repasar todos estos consejos en casa y mirar cuál debemos mejorar, pero en el momento de la entrevista, tenemos que centrarnos en la misma.











Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.