La búsqueda de empleo es, por norma, una actividad necesaria y prioritaria en la agenda de cualquier persona desempleada. La necesidad de ingresos con urgencia en el hogar nos lleva a dedicar todas las horas a nuestro alcance en el reparto de cv, en visitar los diferentes agentes públicos de empleo y (en el caso de que tengamos acceso a una conexión disponible) en la navegación por portales de trabajo de Internet.
Pero, al igual que en cualquier otra actividad de la vida diaria, debemos ser capaces de organizarnos y realizar las tareas que nos hemos planteado sin que consuma todo el recurso más importante del que disponemos: nuestro tiempo.
Pongámonos en el ejemplo de una persona que dedique una media diaria de 8 horas a la búsqueda de empleo visitando empresas y buscando ofertas de trabajo. Si realiza durante 3 semanas continuadas este plan de búsqueda, con cierta probabilidad pueden ocurrir las siguientes circunstancias:
Agotamiento físico: trabajar a jornada completa puede dejarnos sin energía y exhaustos. Pero la sensación de estar luchando y viendo beneficios de ese esfuerzo puede hacernos descansar con cierta paz en compañía de los nuestros, y disfrutar de nuestros días libres. Sin embargo, realizar el mismo esfuerzo sin tomarse tiempo para uno/a mismo/a y no apreciar esas ganancias repercute en nuestro ánimo general, en nuestras horas de sueño y en una más lenta recuperación de energías.
Agotamiento mental: la búsqueda de trabajo es como la siembra de una semilla: se debe regar durante un tiempo la tierra donde se plantó para comenzar a ver cómo brotan los frutos. Si dedicamos todo nuestro tiempo a esa búsqueda de empleo, y por circunstancias pasan dos o tres semanas sin conseguirlo, posiblemente lleguemos a la conclusión de que lo estamos intentando de la mejor manera posible y ni así aparece. Con las consecuencias negativas y pesimistas derivadas de ese pensamiento, sin darnos cuenta de que ese pensamiento es una creencia errónea: es más importante la calidad que la cantidad en la búsqueda de empleo.
Agotamiento emocional: llegar al punto de pensar la creencia errónea comentada con anterioridad solamente nos traerá numerosos perjuicios. En primer lugar, disminuirá nuestras posibilidades de encontrar empleo, pues una actitud derrotista y desesperada no es la ideal para conseguir trabajo. El ambiente del hogar se resentirá, pues tanto viviendo en soledad o como en convivencia, la irritabilidad, impotencia y frustración solamente es una puerta abierta a aumentar los problemas con las personas que más nos pueden ayudar en estos momentos difíciles: nuestros/as allegados/as y amigos/as.
Por todo ello, recomendamos una eficaz planificación y organización del tiempo, que puede implicar una serie de horas matinales en la calle, y una o dos horas por la tarde en casa en Internet, siendo ésta una planificación flexible en función de nuestras responsabilidades diarias, acciones de formación u otras actividades lúdicas que hagamos. También priorizar nuestra búsqueda realizando tareas cuyo esfuerzo puedan ser más rentables, más calidad que cantidad. Y por supuesto, dedicarse tiempo a uno/a para recuperar energías cuando toque volver a batallar por un trabajo.














Comentarios
No seas cutre y dejes tus datos al primero veas en una empresa.
1º rellenar el curriculum, gasto de impresora o fotocopias.
2º entregar los curriculum, gasto de combustible y vehículo... Etc.
Es decir que estar parado también cuesta pasta.
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