Visitar a nuestros contactos en sus propias empresas o centros de trabajo es la forma más profesional de pedir apoyo para nuestra búsqueda, dándonos la oportunidad de acercarnos y tomar contacto con empresas que no conocemos. Esto nos permite obtener información directa o indirecta sobre empleos y sobre la propia empresa, mejorar nuestras habilidades para relacionarnos con los demás, y conocer a otros posibles contactos. Para ello, hay unas recomendaciones que podemos seguir:
1) Obtener información sobre el contacto y su trabajo. Tenemos que conocerle bien, y en caso contrario, debemos explicarle de qué le conocemos o quien les recomendó.
2) Preparar el motivo de la visita. Puede ser sencillamente por amistad (tomar un café juntos, curiosidad por ver dónde trabaja, porque se pasaba por allí…). O puede ser para conocer a esa persona, ya que nos han hablado de ella y su trabajo, etc… O quizás acabamos de terminar unos estudios y como nuestro conocido es un profesional de ese campo, queremos que nos aconseje, nos informe, etc.
3) Hacer visitas espontáneas. Cierta espontaneidad da naturalidad a la visita (“pasábamos por aquí y hemos entrado a saludar…”), y son mejores cuanto mejor relación tengamos con la persona a visitar, y cuanto mayores sean sus habilidades sociales. Y aunque la visita sea espontánea, quizás a ese contacto ya le hayan puesto en antecedentes nuestros conocidos sobre nuestra próxima llegada.
4) Hacer visitas concertadas. Esto nos permite conocer previamente la actitud de la persona: si está interesado, si es agradable o educado, si tiene tiempo, etc… También cabe la posibilidad de que nuestros conocidos preparen la cita, pero recomendamos que seamos nosotros los que nos encarguemos de ello (evitando parecer “recomendados”).
5) Tener conversaciones agradables. Aunque nuestro objetivo es obtener información sobre posibles empleos, la visita debe desarrollarse como una conversación normal entre dos conocidos o amigos, para que no sienta que no nos interesa como persona sino por la ayuda que puede ofrecer. Recomendamos hablar de otros temas diferentes a empleos (sobretodo al final de la cita); interesarnos por su trabajo, problemas, éxitos y escucharle con atención; y ser halagadores y sonreir: reconocer lo bueno de las personas no es ser “pelota”, sino educado, amistoso e inteligente.
6) Explicar concretamente cómo puede ayudarnos, sin presionar ni pedir favores especiales. No por más presionar va a recomendarnos más: eso depende de si tiene claro qué buscamos, y nos considera buen profesional. Y si pensamos que puede vernos como competencia para su empleo, debemos evitarlo siendo humildes, valorando su experiencia y compartiendo información para crear complicidad.
7) Obtener más información sobre la empresa y otros trabajadores. Podemos averiguar qué puestos de trabajo existen, si van a necesitar más personal en breve, e incluso que nos presenten a otras personas que podamos tomar como contactos.
8) Recordar la visita realizada y/o realizar nuevas visitas. Es más efectivo realizar “recordatorios” muy breves pero frecuentes, que realizar visitas o conversaciones largas y “presionantes”.













