Estamos asistiendo a la aparición de una nueva especialidad laboral: el trabajo de conseguir trabajo. En el pasado, cuando una persona era un desempleado de larga duración, solía ser por dos causas: o no se poseía ninguna especialidad o profesión con la que pudiera integrarse en el mundo laboral; o se carecía de una experiencia que le fuera válida a la hora de la búsqueda de empleo. En cambio, quien sí tenía esa profesión o experiencia se encontraba en una situación de ventaja.
Hoy, lamentablemente, la realidad es otra. Ha pasado a normalizarse la situación de desempleado. Prácticamente es imposible que no conozcamos a alguien (familiar, compañero de estudios, amigo o vecino) que esté sin trabajo, enzarzado en la búsqueda de empleo.
Nuestros competidores en los puestos que se ofrecen ahora son de igual nivel profesional, idéntica experiencia y/o antigüedad, hechos éstos que dificultan enormemente la tarea del seleccionador. Es por ello que no sólo importa qué somos, sino cómo nos vendemos. Ya no es sólo cuestión de acudir a una empresa a pedir trabajo, sino que es necesario la confección de un buen currículum, y recomendable escribir una carta de presentación personalizada y eficaz.
Habilidades que antes no revestían mayor importancia o eran de carácter secundario, hoy están presentes en cualquier proceso de selección y muchas veces son las que deciden nuestro futuro laboral, como los idiomas o la ofimática.
Otra de las vías para conseguir trabajo que produce resultados es informar a todos nuestros conocidos de que estamos buscando empleo: crearse una red de contactos. Pero para que esta medida funcione, hay ciertas reglas que debemos aplicar. Aunque desarrollaremos este tema en futuros artículos, veamos ahora un ejemplo:
Muchos desempleados están dispuestos a trabajar de lo que sea. Pero si al informar a nuestros conocidos, especificamos claramente de qué estamos buscando empleo, esto les ayudará a acordarse de nosotros cuando sepan de una oportunidad en ese sector.
Ahora, la meta no se alcanza si se posee el perfil demandado por el puesto: es necesario convencer al seleccionador que somos más aptos que el resto de candidatos. Para ello se realizan las entrevistas de trabajo, en las cuales se evalúa otros aspectos más personales como el lenguaje no verbal. Para superarla con éxito debemos planificarnos bien, saber cómo afrontar la entrevista y estar preparados para las preguntas difíciles que pueden surgir.
Aquellos que pongan en práctica todas estas medidas, tanto en la búsqueda de empleo como en la selección final, tienen muchas más probabilidades de ser contratados.














Comentarios
Sinceramente, creo que lo que dice este artículo es de manual, pero la realidad es otra.
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