Es curioso como funciona la política en los últimos años. Existe una creencia generalizada en la que el cargo político no le hace falta saber de la materia que tendrá que ordenar y dirigir, ya que los técnicos que tiene alrededor ya se encargan de ello.
Sin embargo en la vida real las cosas funcionan de forma un poquito diferente. Es difícil ver a un Encargado de Obra dirigiendo un Hospital (por muchos buenos médicos que tenga a su alrededor) o a un médico dirigiendo una empresa de Movimiento de Tierras.
El nuevo Ministro de Trabajo tiene escasamente un año para ponerse al día en el Ministerio y lo más lógico y de sentido común es que la persona que ocupe el cargo tenga ya unos conocimientos técnicos importantes que no demore ni un día todas las reformas que necesita dicho ministerio, ¿se acertará está vez?
La preparación (tanto teórica, como práctica) de los cargos políticos está bajando a límites alarmantes. Existen políticos de todos los partidos que están muy bien preparados técnica y profesionalmente pero que no se hacen notar ante tanto político “profesional” que nunca ha trabajado y además se encuentra muy alejado de la realidad social y económica.
Lo sentimos, no queda políticamente correcto decir esto, pero cualquiera no puede ser Ministro.













