Desde hace más de un mes, hay un asunto en el mercado laboral español que está generando muchas noticias: ¿deben los salarios de los trabajadores seguir relacionados con las subidas de IPC? Hasta ahora, el sueldo de cada trabajador aumentaba cada año según subía el precio de los bienes de consumo. Sin embargo, las propuestas realizadas desde Alemania van en otro sentido, pues afirman que para combatir la crisis y salir de ella, los sueldos de los trabajadores deben estar relacionados con la productividad de cada empresa.
La postura del Gobierno ha sido hasta ahora negarse a cambiar el modelo ligado al IPC. El motivo es mantener el poder adquisitivo de los trabajadores, aumentando los salarios cuando los precios suben para estimular el consumo. Incluso ha preferido hasta ahora flexibilizar los salarios a cambiar el modelo, generando numerosos debates sobre el tema.
Sin embargo, el 11 de Marzo se reunieron los líderes de los países de la zona euro para aprobar las bases del Pacto por el Euro, destinado a reactivar la competitividad para superar la crisis. En esa reunión, el Gobierno envió una carta al Presidente del Consejo de la UE, Herman van Rompuy, en la que indicaba que “debemos centrarnos principalmente en eliminar las rigideces de las economías de las economías domésticas. Esto implica prestar atención al mercado laboral, alineando salarios y productividad, e incrementando la empleabilidad y la formación de nuestra fuerza laboral”
Las primeras preguntas que surgen al tomar como cercana dicha medida son: ¿Cómo puede evaluarse dicha productividad? ¿Cómo va a repercutir exactamente en los sueldos del ciudadano de a pie? Se insiste desde Moncloa que el ajuste de los salarios es responsabilidad de la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos, que tienen de plazo hasta el 19 de Marzo.
Y estas medidas, ¿van a ayudar o a perjudicar los bolsillos de los ciudadanos? Según el espíritu de la medida, cuanto mejor vaya la empresa, mejor para el trabajador. Es decir, que cuanto más aporte a la productividad de la empresa, más podrá cobrar. Sin embargo, hay algo que se escapa de este planteamiento, y es que la productividad de la empresa no depende sólo del esfuerzo del trabajador, sino de la adecuada gestión de la negocio. Por tanto, el ajuste salarial dependerá si la empresa en cuestión es dirigida de manera adecuada o no. ¿No hay otras maneras de mejorar la competitividad de las empresas sin desamparar un poco más a los trabajadores?














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