Todos conocemos a muchas personas, y a la vez esas personas (y algunas más) pueden conocernos a nosotros. Pero, ¿cuáles de las personas que conocemos pueden ser nuestros contactos personales para informarnos y apoyarnos de alguna forma en búsqueda de empleo?
1) Familiares cercanos: generalmente están muy dispuestos a apoyarnos en la búsqueda de empleo, a estar atentos o a mover hilos para conseguir la información que necesitemos.
2) Familiares menos cercanos: pueden estar dispuestos a ayudarnos aunque generalmente no se cuenta con ellos. Y si viven en otras ciudades, podemos ampliar nuestro campo de búsqueda a zonas quizás más prósperas.
3) Amigos y conocidos de nuestros amigos, parejas, etc…: son una fuente inagotable de información y contactos, ya que solemos tener más confianza con ellos y conocen mejor nuestra situación personal.
4) Vecinos: son personas cercanas y que están muy a mano. Si tenemos buenas relaciones con ellos pueden llegar a ser tan útiles como nuestros familiares o amigos.
5) Conocidos de diversas actividades (gimnasio, peña, bar, academia…): quizás no tengamos tanta confianza como con familiares y amigos, pero nos pueden sorprender pues las personas están siempre dispuestas a ayudarnos o informarnos si consideran que somos personas “recomendables”.
6) Compañeros y profesores actuales de estudios o actividades formativas: los compañeros pueden tener intereses similares a los nuestros, y la información y contactos que posean pueden sernos interesantes. Los profesores ya están trabajando, y pueden conocer a numerosos alumnos, profesionales y empresarios del sector en el que se mueven.
7) Ex-compañeros y ex-profesores de estudios o actividades formativas: cuanto mejores alumnos o compañeros hayamos sido, más dispuestos estarán a ayudarnos o informarnos, y más les alegrará saludarnos de nuevo.
8) Compañeros actuales de trabajo y “jefes”: trabajan en nuestro sector y tendrán información y relaciones muy útiles si queremos cambiar de empleo, o cubrirnos para futuros periodos de desempleo.
9) Antiguos compañeros de trabajo y “jefes”: especialmente si siguen trabajando, son posiblemente los mejores contactos profesionales que podemos tener.
10) Clientes, proveedores y otros profesionales: aquellos que se mueven en contextos profesionales y empresariales de nuestro interés pueden tener mucha información, y pueden acordarse de nosotros cuando menos lo esperemos.













